Mi primera segunda vez.
Reunión de P3, mi hijo pequeño ha
empezado el cole este año. La reunión ha sido larga, calurosa e incómoda,
porque al final estás prácticamente dos horas sentada en sillas de niños que
apenas miden un metro de alto.
Dos horas, embelesados todos y con
la boca abierta y alguna que otra risa en algún momento, cuando la profesora
explica alguna anécdota de los pequeños, y deseando empezar a ver los progresos
de los que tanto nos hablan en estas reuniones, y que son muchos a esta edad en
nuestros hijos.
Sales de ahí, con ganas de
estirar las piernas, sobre todo, pero con ganas también, de que la profesora te
avise para una reunión individualizada para hablarte de tú hijo o hija y que tú
te ensanches poco a poco por lo bonito, gracioso, ocurrente y espabilado que
está, y sobre todo si es el primero. Y salir por la puerta de lado, porque
claro, te has ensanchado bastante y ya no puedes salir de frente, y con esa
sonrisa bobalicona en la cara, que te dura horas y que mantienes todo el día en
el trabajo. Si alguien te pregunta todo
es… Muy bien…, (con esa voz aterciopelada y eso tono cantarín) la verdad es
que, bueno un poco como es él, ¡pues claro! Es tu hijo, como va a ser. Pero en fin,
es que es lo que nos toca, inflarnos, henchirnos, multiplicar nuestro volumen
por cuatro y dejar que nos rieguen los oídos con los progresos de nuestros
pequeños.
Con el segundo vas por faena, se
te quitan miedos y se te olvidan los tiempos propios de la edad, porque además,
muchos segundos van a remolque de los primeros, y hay cosas que ya hacen antes
que ellos lo hicieran a su edad, pero escucharme, que bien va que te recuerden
a veces, que tus hijos son pequeños, que son niños, y que para ellos, aunque no
para ti, es su primera vez.
Así que aunque quizá con algo de
perspectiva y con cierta experiencia en estos menesteres, pero con la misma
ilusión, pienso seguir emocionándome y llenándome de orgullo y satisfacción en
las próximas reuniones de mi hijo pequeño, primero por él, porque se merece que
lo disfrute igual que con su hermana, segundo también por él, porque se me
merece el mismo respeto que mostré con la mayor, y tercero y siempre por él,
porque se merece un volver de esa reunión y poder decirle entusiasmada lo
bonita que es su clase, lo estupenda que es su profesora, y que me he sentado
en su silla y he visto su nombre escrito en la mesa, aunque me haya sido
imposible hacerlo porque su sitio ya estaba ocupado.
Y así lo he hecho, y cuando he
ido a buscarlo a casa de sus abuelos, así se lo he explicado, y no me ha dicho
nada, porque apenas sabe hablar cuatro cosas básicas, pero que contento se ha
puesto y que sonrisa me ha regalado, y así, aunque no me haya sentado en su
silla, aunque lo que han explicado ya lo había escuchado antes, aunque ya sé cómo
funciona exactamente su escuela, aunque ya sabía a qué hora almuerzan, a qué
hora bajan a jugar al patio, las canciones que cantan, lo primero que hacen por
la mañana, lo que hacen después de comer, y todas esas otras actividades, y
juegos y rutinas, para él, ha sido como si su madre acabara de descubrir su
clase, su entorno, sus juegos, su sitio, su profesora y su colegio, y todo eso,
es suyo y nuestro y es su primera vez, y mi otra primera vez.
Lunes, 3 de octubre de 2016,
exactamente las 21:27h.
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